Muchas veces las mejores cosas de la vida son las más sencillas y simples, como es el caso de nuestras históricas torrijas. No hay que recurrir a esferificaciones, ni espumas, ni al nitrógeno líquido o aerosoles para hacer que un postre se convierta en un cuadro realmente hermoso a la vez que deliciosamente rico.
Volver a lo simple, a nuestras tradiciones, a las recetas de nuestras abuelas, puede ser y es casi siempre lo más acertado. Esto no quiere decir que no podamos ‘retocar’ o hacer variaciones con algunos de nuestros platos más clásicos, podemos innovar, ¡por supuesto que sí! pero sin perder nunca el respeto a su origen.
Digo esto, porque hace poco mirando internet se puso ante mi una nueva versión de torrijas que ha alterado mi paz. Por lo visto se puede cambiar alegremente el pan blanco de miga por un pan de semillas integral e incluso por un pan de molde. O la cremosa leche sustituirla por una aguada leche desnatada, o lo que es peor aún, eliminar el azúcar para incorporar un edulcorante artificial… y encima, después de todo este trajín con el que se andan, tienen el atrevimiento de seguir llamándolo torrija…en fin.
Personalmente considero que estos movimientos tan drásticos, desfavorecen ¡y mucho! el sabor y la textura original e incluso, sin darnos cuenta nos vamos alejando cada día un poquito más de nuestra historia.
Así que volviendo a nuestras tradiciones voy a recuperar la esencia de una cremosa y perfecta torrija de vino. ¿Los trucos? pocos y sencillos; un buen almibar de vino blanco, unos segundos de reposo para que el pan una vez empapado se deslice por unos huevos bien batidos y por supuesto, el control de la intensidad de un buen fuego es todo lo que debes orquestar para disfrutar de una de las mayores tentaciones que nos regala nuestra gastronomía en época de Cuaresma, ¡las torrijas!
Los ingredientes
para 12 torrijas• 1 barra de pan para torrijas
• 1 litro de vino blanco semidulce de calidad
• 1/2 litro de agua
• 150 gramos de azúcar blanca
• 2 huevos grandes
• la piel de una naranja
• 5 ramas de canela
• 1 litro de aceite de olivaPara el almibar de vino:
• 1/2 litro de vino blanco semidulce
• 1/2 de taza de miel de romero
• 3 ramas de canela
Paso 1
En una cazuela pon a calentar el vino para empapar las torrijas junto al agua, el azúcar, la piel de la naranja y las ramas de canela. Cuando comience a hervir baja la intensidad del fuego y deja que burbujee suavemente de 2 a 3 minutos para que evapore el alcohol y dar tiempo suficiente a que la canela y la piel de naranja aporten su delicado sabor.
Paso 2
Ahora vamos a por el almibar de vino para poder bañar después nuestras torrijas; vierte todos los ingredientes en una cazuela y sigue prácticamente el mismo proceso: deja hervir y después baja la intensidad del fuego para que evapore el alcohol del vino y nos quede solo su sabor afrutado. Prueba y si te gusta más dulce incorpora más miel.
Deja enfriar las dos preparaciones hasta una temperatura ambiente.
Paso 3
Corta el pan en rebanadas de dos centímetros aproximadamente. -personalmente me gustan gruesas pero si lo prefieres puedes hacerlas más delgadas-.
Paso 4
Vierte la primera mezcla ya atemperada en un recipiente y sumerge el pan de uno en uno, asegurándote de que queda bien mojado.
Coloca las ramitas de canela que has utilizado en un plato y ve poniendo encima el pan empadado para que drene el exceso de liquido.
Paso 5
Bate los huevos hasta que doblen su tamaño y mientras pon a calentar el aceite en una sartén junto a la piel de una naranja y una ramita de canela para perfumarlo. Cuando esté bien, bien caliente retira la piel de naranja dejando la ramita de canela.
… pasa las torrijas por el huevo, ponlas en la sartén y fríe durante 1 minuto aproximadamente por cada lado o hasta que estén ligeramente doradas.
-Procura no llenar la sartén de torrijas ya que la temperatura del aceite bajaría inmediatamente. Recuerda que se debe mantener bien caliente para sellar al instante las torrijas y evitar así que el aceite penetre en su interior-
Cuando las retires de la sartén ponlas sobre un papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.
Dispónlas en una fuente y vierte el sirope de vino.
Si quieres hacer una presentación individual: coge un plato y coloca un papel de cocina que cubra la mitad del plato y espolvorea azúcar glass. Después cubre de nuevo con papel la mitad del plato que está con el azúcar y deja caer ahora una lluvia de canela. De esta manera te quedará especialmente bonito y aumentarás el sabor de la canela.
un poquito de almibar de vino y…
tendrás una deliciosa torrija de vino sutilmente firme por fuera y extremadamente húmeda y jugosa por dentro.
…por una dulce y Feliz Pascua!
Torrijas de vino
Torrijas de vino, Torrijas de vino, Torrijas de vino, Torrijas de vino, Torrijas de vino,
[…] con verdadera ansiedad. No era para menos, porque mi madre borda las recetas de las torrijas de miel y vino y las de leche y canela. ¡Nadie como ella las hace igual!, yo lo he intentado y lo cierto es que […]