Lava muy bien las manzanas y los membrillos. Córtalos en dados y los corazones introdúcelos en una bolsa de tela como la que sueles utilizar para las legumbres. Ponlo todo en una cazuela junto con el azúcar y el zumo de limón. Revuelve, cubre con una tapadera y deja macerar toda la noche.
A la mañana siguiente verás que se ha cubierto de un delicioso almíbar. Pon a cocer a fuego medio y remueve de vez en cuando al menos durante dos o tres horas.
Retira la bolsa de tela con los corazones de las frutas y pasa el resultado por una batidora. Vierte en moldes para que enfríe y después a la nevera hasta que esté completamente sólido.