Pela, lava y corta las patatas procurando que todos tengan el mismo tamaño.
En un recipiente vierte el zumo de limón, el aceite de oliva, el caldo de ave o en su defecto de verduras, el orégano, la sal y la pimienta. Bate con unas varillas para combinar todos los ingredientes.
Derrama la mezcla anterior sobre las patatas, agrega los dientes de ajo enteros sin pelar y mezcla suavemente. Cubre con papel de aluminio e introduce en el horno precalentado a 180º durante 50-60 minutos o hasta que estén tiernas.
Pasado el tiempo saca la fuente el horno, retira el papel de aluminio y gíralas delicadamente para que no se rompan. Regresa de nuevo al horno, pero esta vez sin cubrir, por 15 minutos más o hasta observar que están ligeramente doradas y gran parte de los líquidos hayan desaparecido.
Deja caer por toda la superficie una lluvia de ralladura de limón y perejil fresco picadito.