Lava las hojas de albahaca, sécalas y ponlas en un vaso batidor junto a un gajo de limón confitado y el aceite de oliva. Tritura hasta conseguir una suave y ligera pasta.
Vuelca el resultado por un colador de maya fina y aplasta con una cuchara para eliminar los sólidos.
Consérvalo en un biberón de cocina y disfrútalo siempre que quieras.
Notas
La mejor manera de conservar este aceite es en estos biberones, ya que tienen un dosificador perfecto y los puedes guardar en el frigorífico cuando haga mucho calor o dejarlo a temperatura ambiente en los días más fríos. Así que si no tienes ninguno por casa adquiérelo en las grandes superficies.