Lava y seca muy bien el jengibre. Sin pelarlo córtalo en rodajas medianamente finas.
En una cazuela agrega el jengibre, vierte el aceite y ponlo a calentar hasta que comience a burbujear. Una vez observes las primeras burbujas baja la intensidad del fuego al mínimo dejando que infusione lentamente alrededor de una hora y media.
Deja enfriar y pasa el resultado por un colador.
Transfiere el aceite a una botella de cristal previamente esterilizada…
… y deja pasar 48 horas antes de su uso, para disfrutar e intensificar aún más todo su aroma.