En primer lugar pon a remojo el arroz por 15 minutos y escúrrelo.
Pela y corta en brunoisse la zanahoria e incorpora a una cazuela hasta que esté tierna. En los últimos minutos agrega los guisantes, deja un minuto más y después reserva por separado las verduras y el agua.
En una sartén grande y alta añade cuatro cucharadas de aceite de oliva e incorpora el arroz, los ajos cortados en laminas y la cebolla. Fríe todo junto hasta que tenga un bonito color dorado, aproximadamente por 7 minutos. Este paso es muy importante para conseguir que el arroz quede suelto y mucho más sabroso.
Añade el tomate frito y remueve muy bien para que se integre. Ahora añade los guisantes y las zanahorias.
Espolvorea dos pastillas de caldo y agrégalas en el agua donde has cocido las zanahorias y los guisantes. Una vez disueltas las pastillas toma dos tazas y media de caldo y vierte sobre el arroz.
Un par de minutos antes de que se consuma en su totalidad los líquidos, coloca los pimientos cortados en tiras y el perejil picadito. Cubre con una tapadera y pasados dos minutos apaga el fuego.
Es conveniente que repose antes de servir, pero primero, remueve para que entre aire al arroz y se termine de hacer por igual.