Lava muy bien los callos y el morro en agua bien fría. Ponlos en el cuerpo de una olla rápida cubre con agua y ponlos a cocer. Cuando comience a hervir elimina con ayuda de una cuchara todas las impurezas que saldrán a la superficie en forma de espuma.Una vez deje de espumar retira el agua e incorpora agua limpia. Esta vez no los cubras porque al cocinarse sueltan mucha agua.
Añade el jamón, las zanahorias, la cebolla claveteada, unos granos de pimienta y el laurel. Cierra con la tapadera y una vez suban las anillas de tu olla rápida baja la intensidad al mínimo y cocina 30 minutos.
Una vez puedas abrir la olla introduce el chorizo y la morcilla y deja a fuego medio durante 25 minutos más.
En una sartén con cuatro cucharadas de aceite de oliva, dora los ajos laminados junto a la guindilla cortada en aros. Añade el pimentón y fríe durante un minuto moviendo constantemente para evitar que se queme.
Incorpora a la cazuela y deja a fuego medio unos minutos más.
Corta en rodajas el chorizo y la morcilla y una vez enfríen deja toda la noche en el frigorífico para que la grasa suba a la superficie. A la mañana siguiente con ayuda de una cuchara retírala. De esta manera evitarás un montón de calorías y harás de esta receta un plato mucho mas saludable.