Lo primero es lavar muy bien los callos, el morro y la pata bajo el grifo con agua muy fría para que se refresquen. Después córtalos en trozos no muy pequeños ya que al cocerlos encogen bastante.
Ponlos en una cazuela con una cebolla claveteada, unos granos de pimienta, el hueso de jamón la hoja de laurel y el chorizo.Añade agua sin llegar a cubrirlos, ya que al cocerlos ellos mismos soltarán mucha agua y cocina en una olla rápida durante cuarenta minutos a partir de que suban las anillas.
Ahora prepara los garbanzos que los has debido tener a remojo al menos 12 horas. Retira el agua de remojo, lávalos y vuélcalos en otra cazuela junto a una cebolla, la otra hoja de laurel, una pizca de sal, tres vasos del liquido que ha quedado después de haber cocido los callos y termina con agua normal hasta cubrirlos un dedo por encima.Cierra con una tapadera y cocina a fuego medio. Una vez suban las anillas de tu olla rápida mantén otros 10-12 minutos.
Fríe los ajos laminados con 4 cucharadas de aceite de oliva y cuando empiecen a dorar añade la cayena partida con las manos, el medio pimiento rojo en rodajas y el pimentón. Mezcla durante unos segundos y vierte el resultado sobre la cazuela de los callos ya cocidos.
Cuando estén listos los garbanzos añádelos a la cazuela donde tienes los callos, cubre ligeramente con una tapadera y mantén a fuego medio 20 minutos más para fusionar e intensificar sabores.
Sirve muy caliente con una buena hogaza de pan candeal.
Notas
Esta receta es preferible hacerla 24 horas para intensificar su sabor.