Pon a hervir un litro y medio de agua en una olla rápida, cuando esté en su punto más alto de ebullición añade el cardo limpio y cierra con la tapadera. Una vez suban las anillas baja la intensidad del fuego y mantén 15 minutos más. Cuando puedas abrirla, escurre y reserva por separado el cardo y el agua de la cocción.
En una cazuela baja pocha suavemente la cebolla muy picadita hasta que este tierna y brillante. Salpimenta al gusto.
Incorpora dos cucharadas generosas de harina y tuéstala removiendo constantemente. Vierte poco a poco la leche y el caldo sin dejar de remover. En mitad del proceso pon una pizca de nuez moscada.Sigue vertiendo los líquidos hasta obtener una bechamel ligera, no espesa.
Para que la bechamel quede suave y aterciopelada pasa el resultado por un batidor y seguidamente vuelca sobre el cardo meneando suavemente la cazuela para mezclar sabores y texturas. -es mejor menear la cazuela que remover con una cuchara, ya que el cardo está tan tierno que se puede romper-.
Fríe los piñones en aceite de oliva hasta que estén dorados y reserva. Hay que estar muy pendientes en este paso ya que enseguida pueden quemarse, no les quites ojo.
Presenta el cardo de Navidad adornándolo con los piñones y unas frescas hojas de tomillo limonero.
Notas
Procura no remover el cardo para calentarlo. La mejor manera, es hacerlo al mínimo por un tiempo largo o introducir la cazuela tapada en el horno.
Esta receta sabe mejor de un día para otro.
Puedes comprar el cardo días antes de Navidad para ahorrarte un dinerito. Lo limpias y lo cueces siguiendo las indicaciones. Cuando puedas abrir la olla, esteriliza unos botes de cristal y rellénalos con mucha delicadeza con el cardo y el agua de la cocción. Cierra con la tapadera y deja enfriar el bote boca abajo. De esta manera creas un vacío que conservará tu cardo durante semanas como recién hervido.