En una sartén con dos cucharadas de aceite de oliva fríe los ajos aplastados y pelados junto a las ramitas de romero, de esta manera perfumas toda la sartén y la carne obtendrá un delicado aroma a romero y ajo.
Pasa suavemente un paño limpio a la carne para eliminar los posibles jugos que haya podido soltar al manipularla. Añade pimienta y una chispa de sal. Recuerda que la carne debe estar a temperatura ambiente.
Con la sartén humeante pero vigilando que no se te quemen los ajos añade la carne y manténla al fuego sin tocarla durante un minuto, después voltea y cocina por otros 60 segundos.
Deja reposar sobre una tabla un par de minutos más para que las fibras de la carne reabsorban los jugos y después corta en tiras para saborear la profundidad de un solomillo con aroma de romero y ajo.
Notas
Dependiendo de como te guste la carne tener a mano estas referencias te pueden ayudar.
Poco hecho o bleu: Al presionar es muy elástica. Su exterior está completamente sellado con un interior completamente crudo que en algunas ocasiones no llega a calentarse. (temperatura termómetro entre 45º y 47º)
Al punto medio: Al presionar la carne ésta se hunde fácilmente. Su exterior tiene una ligera costra dorada y al cortarla, ésta desprende todos sus jugos. Su interior es ligeramente rosado a excepción de un pequeño hilo que perfila todo el grosor. (temperatura termómetro entre 50º y 52º)
Al punto: Al presionar se siente firme y elástica. Su costra dorada exterior es mucho más uniforme y al cortar la carne es menos rosada aunque sigue conservando gran parte de sus jugos. (temperatura termómetro 60º)
Muy hecha: Al presionar se siente firme y la carne no cede. Su exterior es prácticamente marrón y al cortarla se ve color café claro, ha perdido gran parte de sus jugos y por lo tanto gran parte de su sabor. (temperatura termómetro entre 70º y 85º)