En primer lugar abre la vaina y extrae los guisantes. Pon bajo el grifo las vainas y lávalas bien, ya que con ellas vamos a elaborar un delicioso caldo para cocinar los guisantes.
Incorpora las vainas en una cazuela con agua y ¼ de cucharadita de sal. Deja cocer a fuego medio alto durante 12-14 minutos.
Retira las vainas, vuelca los guisantes y depende del tamaño ponlos a cocer a fuego medio alto de 3 a 5 minutos máximo. -Han de estar en todo momento bailando dentro del agua- Después escurre y sumérgelos en agua helado durante 15 segundo para detener la cocción. Reserva.
Calienta tres cucharadas de aceite de oliva en una sartén y rehoga las chalotas, la cebolla roja, los ajos y el chile, si deseas aportar un punto picante.
Cuando estén brillantes y comiencen a desprender un rico aroma, vuelca los guisantes, salpimienta al gusto y mantén a fuego medio durante 3 minutos más para que todos los sabores se fusionen. Si te gustan más jugosos o con algo de caldo puedes añadir agua de la cocción. Presenta con unos pequeños aros de cebolleta, unas hojitas de menta, y unos refrescantes dados de fresa.