Comienza desmenuzando toda la carne del cocido, retirando los huesos, cartílagos o trozos de grasa que puedan quedar. Lo ideal es combinar varios tipos de carne, ya que así el relleno resulta mucho más sabroso y jugoso.
Pela y pica muy fina las cebollas. Calienta el aceite de oliva en una sartén amplia y cocínala a fuego suave durante unos 20 minutos, removiendo de vez en cuando hasta que quede muy tierna y ligeramente caramelizada
Añade el tomate rallado y cocina unos 8 o 10 minutos más hasta que pierda buena parte de su agua y el sofrito quede concentrado.
Incorpora la carne desmenuzada, mezcla bien y cocina otros cinco minutos para que todos los sabores se integren. Prueba el punto de sal antes de añadir más, ya que la carne del cocido suele estar bastante sazonada. Reserva.
Mientras tanto, cuece las patatas enteras y con piel en abundante agua con sal hasta que estén tiernas. Pélalas todavía calientes y pásalas por un pasapurés o machácalas con un prensapatatas. Añade la mantequilla y la leche caliente poco a poco, mezclando hasta obtener un puré muy cremoso pero consistente. Si lo deseas, incorpora una pizca de nuez moscada.
Precalienta el horno a 220 °C con la función de gratinar.Reparte la mezcla de carne en una fuente apta para horno formando una capa uniforme y cubre toda la superficie con el puré de patata. Espolvorea el queso rallado por encima e introduce la fuente en el horno durante unos 8-12 minutos, hasta que la superficie esté bien dorada y burbujeante.