Coloca en una fuente las patatas lavadas y untadas en aceite de oliva y sal e introduce en el horno a 190º durante 35-40 minutos, dependiendo del tamaño. Comprueba que están listas pinchando con un palito de brocheta, éste debe atravesar la patata con suavidad. De no ser así, déjalas unos minutos más. Cuando las patatas estén templadas, parte por la mitad y ayúdate de una cuchara para extraer la mayor parte de su interior que debes reservar en un bol.
Elimina la piel de la panceta y corta la carne en pequeños cuadraditos. Comienza friendo las 3/4 de la panceta en una sartén. Cuando comience a estar doradita, aromatiza añadiendo el vino blanco dejando que evapore el alcohol durante un minuto. Después añade el resto de la panceta y así encontrarás algunos trozos con un delicioso aroma a vino blanco y otros, con el puro sabor del tocino. Reserva en un plato.
Trocea la cebolleta, el cebollino y combina con la panceta de cerdo y el maíz. Añade la carne de la patata, un generoso cordón de aceite de oliva, 1 cucharadita de pimentón, salpimienta al gusto y remueve para que todos los sabores se unifiquen.
Rellena las patatas, ralla generosamente queso cheddar por encima e introduce al grill por unos 2 ó 3 minutos para que gratine.
Mientras, prepara tu propio aceite de pimentón poniendo en un bol el aceite de oliva, el pimentón dulce y si te gusta un toque bravo, también el pimentón picante. Bate hasta emulsionar. Si deseas un aceite más puro, puedes pasar el resultado por un colador de tela e introducir el resultado en un biberón de cocina para que sea más fácil su dosificación. Conserva en un lugar fresco y te durará semanas. Presenta tus patatas con un zigzag de este delicioso aceite de pimentón.