Corta el calabacín en rodajas procurando que todas tengan el mismo grosor y márcalas en una sartén grande por ambos lados con un poco de aceite de oliva durante un par de minutos.No es necesario cocinarlas mucho ya que lo buscamos es que mantenga su firmeza y un suave crujido.
Monta el pintxo comenzando con una rodaja de calabacín, seguido, desmiga un poco de queso feta por encima, luego una rodaja de tomate, una cucharadita de tapenade de aceituna extendida y de nuevo otra de calabacín.... Puedes hacerlo tan grande como quieras y variar las capas a tu gusto.
Atraviesa con un palito de brocheta para mantenerlo firme y lleva a la mesa tu pintxo ligero y lleno de sabor.