En un vaso batidor colocar la coliflor cortada en ramilletes pequeños y tritura hasta obtener un polvo grueso de coliflor. Para que os quede uniforme, debéis mover el vaso batidor mientras trituráis para que su interior se revuelva y os quede así un polvo igualado. Drena el exceso de agua colocando la coliflor en un paño limpio y retuerce el máximo posible.
Deja reposar un minuto y vuelve a retorcer para seguir eliminando humedad.
En un recipiente mezclar la coliflor en polvo con los huevos, el queso parmesano, la mozzarella, la sal, la pimienta y unas hojas salvia troceadas hasta obtener la consistencia de una masa.
Extiéndela de manera uniforme en una bandeja de horno cubierta con papel vegetal y coloca papel absorbente en toda la superficie. Presiona de nuevo para seguir retirando humedad.
Dibuja un zigzag de aceite de oliva e introduce en el horno a 180º durante 30 minutos. Pasado el tiempo sácala y deja que enfríe.
Tritura el tomate rojo maduro con un chorrito de aceite, una pizca de sal y extiende sobre la base de tu pizza.
Esparce por la superficie una lluvia de mozzarella rallada y distribuye la cebolla roja, los cherry, el pimiento rojo, el calabacín y unas hojas de salvia.
Hornea 15 minutos más a 180º y en los últimos 5 minutos desciende la bandeja a la parte mas baja del horno para conseguir una masa ligeramente crujiente.
Presenta con unas hojas verdes de rúcula, canónigos y salvia.