48 horas antes desala el bacalao: Lava los lomos y colócalos con la piel hacia arriba en un colador. Sumerge el colador en un recipiente bien cubierto de agua, de esta manera la sal que desprende irá al fondo del recipiente y el bacalao no estará en contacto con ella. Cada 10 horas tira el agua y vuelve a cubrirlos con agua limpia.
La noche anterior a cocinar el potaje pon los garbanzos a remojo en agua templada.
A la mañana siguiente en una cazuela incorpora los garbanzos escurridos, los lomos de bacalao lavados y cortados en tres, 2 zanahorias, 1 hoja de laurel y una de las cebollas claveteadas. Cubre con agua caliente todos los ingredientes dos dedos por encima y deja que cueza lentamente durante dos horas y media. Es importante que tengas en cuenta que el agua siempre debe cubrir dos dedos por encima a los ingredientes, por lo que cuando tengas que añadir mas, recuerda que debe estar muy caliente.Es posible, dependiendo de la calidad del garbanzo que necesites más tiempo. En este caso simplemente tendrás que añadir más agua porque cuanto más tiempo más evaporación. En el transcurso de estas dos horas y media ve desespumando para quitar todas las impurezas. De esta manera te quedará un potaje limpio mucho más rico.
Elimina la cebolla, trocea las dos zanahorias en rodajas gruesas y resérvala.
En una sartén calienta cuatro cucharadas de aceite de oliva y rehoga la segunda cebolla cortada en pequeños daditos. Cuando esté pochadita, pica los tomates también en pequeños dados y unas hojas de espinacas cortadas en tiras. Incorpóralos a la sartén y mantén en el fuego medio hasta obtener un sofrito. Añade el pimentón dulce, el picante y deja que se fría sin dejar de remover para que se mezclen muy, muy bien.
El resultado lo vuelcas a la cazuela de los garbanzos junto a las zanahorias troceadas y el resto de las espinacas partidas. Renueve con mucha delicadeza para que se integren perfectamente sin romperse.
Presenta bien caliente con unos gajos de huevo cocido.