Vierte la leche en una cazuela y ponla a calentar con el azúcar, las ramas de canela, la piel de una naranja, la ralladura de la otra, y el cardamomo previamente golpeado con la hoja del cuchillo para abrirlo y sacar al exterior sus fragantes e intensas semillas.
Espera unos minutos a que la leche tome calor y añade el vino moscatel. Remueve y rectifica de azúcar al gusto.
En cuanto observes que rompe a hervir apaga el fuego y cubre con una tapadera hasta que enfríe por completo. Una vez fría pasa el resultado por un colador y conserva las ramas de canela para decorar.
Corta el pan en rodajas gruesas de dos centímetros aproximadamente y sumérgelas en la leche fría infusionada, asegúrate de empapar todo su interior. Después, con las manos limpias, coge la rebanada en la palma de tu mano y mueve de arriba hacia abajo con decisión para retirar el exceso de leche.
Pásalas por el huevo batido y de nuevo con las manos mueve de arriba hacia abajo con decisión y muy rápidamente. Seguidamente fríelas en la sartén con abundante aceite muy, muy caliente. Es muy necesario que el aceite este en su punto más alto de calor para que rápidamente selle el pan y no penetre nada de aceite en el interior.
Sin moverlas de la sartén deja que se forme una dorada costra y después voltea por el otro lado.
Retira tus torrijas de naranja a una fuente con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
¡Vamos a preparar el caramelo salado!En una sartén antiadherente pon a calentar el azúcar a fuego medio alto. Sin mover absolutamente nada deja que el azúcar caramelice lentamente y cuando empiece a estar el 75% derretido menea la sartén haciendo pequeños círculos. Ahora añade la mantequilla, la nata, la ralladura de la naranja y una pizca de sal. Apaga el fuego y con unas varillas integra todos los ingrediente hasta que deje de burbujear y se convierta en una aterciopelada crema de caramelo.
Presenta tu torrija de naranja sobre un plato, báñala con un poco de leche infusionada, una fina rodaja de naranja y termina con unos hilos de caramelo salado y una ligera lluvia de canela.