Lava bien los limones y sécalos con un paño. Para quitar la piel te resultará más fácil si lo haces con un pelador. Después, elimina toda la parte blanca con la punta de un cuchillo arrastrando poco a poco hasta dejarla completamente limpia, de esta manera evitas un amargor innecesario.
Con ayuda de un batidor o cualquier procesador de alimentos tipo thermomix, tritura todas las pieles del limón junto al azúcar glass y la esencia de vainilla.
Exprime el zumo de los limones hasta obtener unos 200 ml aproximadamente.
Pon a calentar lentamente en una cazuela el zumo de limón junto a los huevos y la mezcla del limón y el azúcar. Remueve constantemente con ayuda de unas varillas hasta que veas que comienza a cuajar. Esto sucederá a los 8-10 minutos. El gran secreto de esta crema es el tiempo, se ha de hacer moderada y suavemente para conseguir una excelente textura.
Cuando observes la textura de una crema pásala por un colador de maya fina para retirar los restos de la piel del limón.
Incorpora la mantequilla y mezcla hasta derretirla por completo.
Conserva en botes de cristal esterilizado y verás como te la comes a cucharadas.
Notas
Recuerda que el peor enemigo de las conservas son las bacterias, hongos y gérmenes y éstos pueden aparecer por no esterilizar bien los botes. Así que presta especial atención a esto. Aquí te dejo distintas formas de cómo hacerlo rápida y correctamente.