Buceando en los sabores del Restaurante The Roof

Pasear por las calles del popular barrio de las letras y encontrarte con la ilustre Plaza de Santa Ana custodiada por el majestuoso Hotel ME, es sencillamente: ¡espectacular!. Y ahí, justo ahí, en la última planta de éste emblemático hotel dirigí mis pasos la semana pasada. Hacía tiempo que quería volver a su célebre terraza y comer en su insigne restaurante The Roof, dirigido desde hace unos meses por el joven Chef David Fernández. Muchos de nuestros amigos ya habían estado y no cesaban de recomendárnoslo, así que sin más dilación tome a mi marido de la mano y nos fuimos a cenar y a disfrutar de sus maravillosas vistas.

Un personal calido, respetuoso y alegre nos daba la bienvenida y nos ofrecía una carta con deliciosos platos y sugerencias de su chef. No era una elección fácil, todo indicaba estar divinamente rico. Así que, como solemos hacer en estos casos, nos encomendamos a nuestra encargada de mesa, que nos aconsejó de manera certera y sublime como vais a comprobar.

Para empezar, un pulpo a la brasa marinado en su punto con vinagre de arroz, azúcar y kimchi, acompañado con una alioli ahumada, nos dejó prácticamente sin palabras. La falsa brasa elaborada con yuca y tinta de calamar elevan a un primerísimo lugar la presentación y sabor de este plato, que no te deja indiferente cuando lo pruebas.

Más que satisfechos por la primera recomendación, nos lanzamos a degustar un bogavante asado en su esencia de naranja y azafrán, con falsos espaguetis gelificados. De este plato solo puedo decir que su sabor me trasladó hasta la mismísima orilla del mar. Una combinación perfecta de sabores, donde la intensa sopa de naranja y azafrán, no le resta ni un ápice de protagonismo al bogavante que lidera y domina de manera absoluta.

Y aunque lo que apetece es repetir cuando pruebas dos primeros tan deliciosos, decidimos continuar nuestro viaje por el sabor con un arroz muy, pero que muy diferente a todos los que había podido probar hasta ahora.

¿Cómo te quedas si te sugiero un arroz preparado con plancton marino, musgo irlandés y ramallo de mar? Cómo poco, impresionado, ¿verdad? Pues así me quedé yo, ¡¡impresionada!! con este arroz de puro sabor a mar. Cuando lo pruebas, te encuentras con la mágica sorpresa de unas excelentes navajas maceradas en su punto exacto de limón, que explosionan en el paladar produciendo unos de los grandes placeres de la noche. Un plato que sí o sí, debes elegir cuando vengas a visitarles.

Y para terminar, que mejor manera que hacerlo con mi pescado favorito: el grandioso y sabroso rodaballo salvaje, que cocinado al momento sobre una cama de crujientes tirabeques, falsos ñoquis de patata y calabaza y un toque de salsa de carne, convierten a este rodaballo en uno de mis platos predilectos. Solo probándolo podrás descubrir todo su sabor.

Y como no podía ser de otra manera, el broche final a esta maravillosa velada, lo puso mi adorado chocolate: un postre preparado con bizcocho sin harina, de textura increíble con intenso sabor a chocolate de primerísima calidad (eso se nota), que adornado con una teja de chasqueante caramelo, me conquisto para siempre.

Y poco más puedo añadir, salvo mi aprobación absoluta a los panes, vinos y cócteles que acompañaron esta velada y por supuesto, mi sincero agradecimiento a nuestra encargada de mesa por haber respondido tan amablemente a todas mis preguntas, (que no fueron pocas), y habernos hecho disfrutar de una cena estupenda en pleno corazón de Madrid.

Una mágica noche, vestida con una melodiosa sinfonía de sabores magistralmente equilibrados y orquestados por el gran David Fernández.

Yo, desde luego pienso volver ¿Y tú?

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