Retira la espina central del rape y ponla hervir en 200 ml de agua durante 20 minutos con una hoja de laurel, media cebolla y una pizca de sal. Conserva el caldo.
La carne córtala en pequeños dados y sazona al gusto.
Derrite la mantequilla con el aceite en una sartén y coloca el rape con unos copos de chile al gusto. –Si no te gusta el picante sencillamente, suprímelo-. Deja el pescado sin mover durante uno o dos minutos hasta que se cree un color dorado.
Corta muy, muy menudito los gajos de limón en aceite y añádelo a la sartén con cuatro o cinco cucharadas del caldo. Termina de cocinar el rape hasta conseguir un bonito color tostado. En un bol combina la mayonesa con la crema de nata, la ralladura de lima, la sal de ajo, dos cucharadas más del caldo de rape y mezcla para integrar. Te quedará una salsa ligera y suave.
Con ayuda de una mandolina corta en rodajas muy finas la remolacha y extiéndelas sobre un plato.
Sitúa el jugoso rape al limón en el centro y termina con la crema suave de mayonesa, unas alcaparras, un cordón de aceite de oliva virgen extra y algunas hojas verdes para decorar y dar un toque extra de sabor; puede ser tomillo, perejil, orégano…