¡Adoro Madrid!, mi Madrid. Nos encanta salir a pasear por sus calles a fotografiar sus rincones. ¡Hay tanto que ver en esta hermosa ciudad!, que mi marido decidió crear ‘LoveMadrid‘ para acercar nuestra capital a través de hermosas imágenes a todos aquellos que se encuentran lejos. Emociona leer los comentarios de los madrileños que por circunstancias están fuera. La mayoría coinciden en que Madrid es alegría, es comida, es pasión, es diversión, es familia y todos, todos, la echan de menos.
Por eso hoy, que estamos casi en San Isidro, he decidido rendir homenaje a uno de sus platos más típicos ‘los callos a la madrileña’. Este plato es idolatrado por muchos a la vez que rechazado por otros, ya que su ingrediente principal son las tripas de vaca o carnero. Dicho así, la verdad es que da pelín de grima, pero cuando los pruebas todo lo que has pensado antes de ellos desaparece de golpe. Sabores llenos de fuerza que se unifican para crear uno de los platos con más relevancia de nuestra gastronomía.
Para que te salgan unos callos de nota debes prestar especial atención a la hora de comprarlos, acude a tu charcutero o carnicero de confianza y asegúrate de que estén blancos, luminosos y sobre todo, frescos.
¿La mejor receta? ¡La de mi madre! No hay manos que los preparen mejor que las suyas y hoy voy a seguir sus sabios y maravillosos consejos para conseguir ese sabor tan personal y con tanto carácter que ella logra cada vez que los hace. Eso sí, para que sean más digestivos y ligeros, lo mejor es cocinarlos el día antes y desgrasarlos por la mañana.
¿Quieres que te la prepare y te la enviemos a tu casa? Si vives en Madrid, contacta conmigo a través de info@gastroamantes.com y te doy todos los detalles.
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