La temporada del fresón en España sigue un calendario bastante definido, aunque puede variar ligeramente según el clima y la zona de producción cada año.
Aunque solemos llamar “fresa” a todo, lo que normalmente compramos en supermercados y mercados es en realidad fresón. La fresa es la conocida como fresa silvestre: un fruto mucho más pequeño, delicado y aromático. Se reconoce rápidamente por su tamaño, mucho más pequeño que el fresón y porque suele llevar consigo unas pequeñas hojas con bordes dentados con una textura ligeramente vellosa en la parte inferior, rasgos que identifica a la fresa.
También cambia el interior: la fresa presenta normalmente una pulpa más clara, mientras que el fresón suele mostrar una coloración rojiza más intensa. En cuanto al sabor, la fresa tiene un perfil más aromático y un punto ácido más marcado; el fresón, en cambio, suele ser más dulce y suave, por lo que muchas personas lo prefieren para consumir fresco.
Además, la producción de fresa silvestre es mucho más limitada y su disponibilidad suele ser menor, mientras que el fresón es el gran protagonista de la producción comercial y el que domina claramente el mercado español.
El fresón, por su parte, es el que encontramos habitualmente en tiendas y fruterías. Existen numerosas variedades y por eso unas resultan más dulces, más aromáticas o más jugosas que otras. Una variedad muy apreciada es la Rociera, reconocible por un tono rojo más claro que el habitual y por un fruto algo más grande y redondeado. Además, destaca por su dulzor.
También hay diferencias en la textura y el cultivo. La fresa es más delicada y tierna, mientras que el fresón tiene una pulpa más firme, algo que facilita su transporte y prolonga su conservación.
El fresón en España se cultiva principalmente en la provincia de Huelva, en municipios como Palos de la Frontera, Moguer, Lucena del Puerto, Cartaya y Lepe, que concentra alrededor del 90–95 % de la producción nacional gracias a sus temperaturas suaves y a las numerosas horas de luz, factores que permiten adelantar la cosecha y abastecer tanto al mercado español como a otros países europeos.
Además de Huelva, también hay producción en zonas como Cataluña, Comunidad Valenciana o Galicia, aunque en menor volumen y con matices distintos según el clima y las variedades.
Algo que siempre debemos hacer es mirar la procedencia para apoyar el producto nacional. Los productores españoles de fresón se enfrentan a una fuerte competencia internacional, especialmente de países como Marruecos o Turquía. Con esto no queremos decir que el fresón que viene de fuera sea malo, pero si es cierto, que con frecuencia estos países priorizan variedades más resistentes al transporte y a la conservación, lo que puede implicar, en algunos casos, frutos más firmes, con menor intensidad aromática y un dulzor más homogéneo, pero menos complejo, ya que casi siempre se suelen se recolectan antes de su punto óptimo de maduración para facilitar su distribución a larga distancia.
Más allá de su sabor y de su protagonismo en estos días, las fresas son también una pequeña joya nutricional, ya que esconden un perfil muy completo de vitaminas, antioxidantes y minerales que las convierten en un alimento tan rico como saludable.
Desde el punto de vista nutricional, destacan por su elevado contenido en vitamina C, incluso más que la naranja en una ración equivalente,
Las fresas son una fuente rica en antioxidantes como las antocianinas y los polifenoles, compuestos clave en la lucha contra el envejecimiento celular y el deterioro cognitivo. Su consumo regular se asocia a una mejor salud cardiovascular, ya que ayudan a reducir tanto la presión arterial como los niveles de colesterol LDL. Además, su alto contenido en agua y fibra mejora la digestión y tiene un suave efecto diurético, facilitando la eliminación de líquidos y la depuración del organismo.
También aportan minerales esenciales como potasio, magnesio, calcio y hierro, así como folatos, importantes para el metabolismo celular y especialmente recomendados durante el embarazo.
Como añadido curioso, las fresas contienen xilitol de forma natural, un compuesto que ayuda a prevenir la caries y protege el esmalte dental, lo que las convierte, además, en aliadas de la salud bucal.
Introduce una pajita por la parte inferior de la fresa, justo en el centro de la base, y presiónala hacia arriba. Al empujar, el tallo junto con las hojas saldrá de una sola pieza, dejando la fresa limpia sin necesidad de cuchillo.
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