Seguimos con los dulces de otoño y estos bollitos de boniato, anís y canela son de lo mas característico en esta época del año. Cremosos, tiernos e ideales resultan fantásticos para una merienda o cualquier momento del día.
Son muy sencillos de hacer, rápidos e increíblemente complacientes. Los boniatos, también llamados batatas o patatas dulces, es una raíz tuberculosa llena de vitaminas, minerales y fibra. En ella destaca su elevado contenido en potasio, ¡tiene tanta vitamina C y tanto betacaroteno como la zanahoria!.
Para cocinarla se puede cortar en rodajas finas y freírlas en abundante aceite de oliva o asarlas en el horno hasta conseguir unas crujientes chips que serán perfectas como aperitivo. Los boniatos también se pueden asar enteros al igual que la patata, se envuelven bien en papel de aluminio y al horno 40-50 minutos a 180º.
Otra forma de hacerlos que a mí me encanta, es como los prepara mi hermana Paloma; en una cazuela pones los boniatos pelados y cortados en dados medianos con azúcar integral de caña al gusto y dos cucharadas de semillas de anís. Lo cubres con agua y lo dejas cocinar lentamente hasta que estén muy tiernos. ¡Quedan fascinantes!.
Como sabes gran parte del sabor de todo lo que comemos comienza por la nariz, y cuando respires el suave aroma de estos bollitos de boniato, anís y canela y sientas al masticar sus fragantes e intensas semillas de cardamomo, percibirás inmediatamente una sensación realmente cálida y agradable.
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