Hay recetas que sorprenden por su elaboración y otras que conquistan por su sencillez y porque hacen la cocina mucho más fácil. Esta mantequilla aromatizada pertenece al segundo grupo. Se prepara en apenas cinco minutos, dura días en la nevera y varios meses en el congelador, convirtiéndose en uno de esos pequeños trucos que, una vez descubres, ya no quieres dejar de tener a mano.
Esta fantástica idea se la debemos a Julia, una de las oyentes que el pasado miércoles nos la envió a Onda Madrid durante nuestra sección de recetas. En cuanto la leímos nos pareció uno de esos consejos sencillos, prácticos y tremendamente útiles que merece la pena compartir. Estoy convencida de que muchos de vosotros la prepararéis porque, además de ser facilísima, da muchísimo juego en la cocina.
Su combinación de mantequilla, ajo fresco, perejil y un toque de ralladura de limón potencia el sabor de cualquier ingrediente sin enmascararlo. Basta una rodaja para transformar una carne a la plancha, un pescado recién hecho, unas verduras asadas o incluso una simple tostada caliente en un bocado mucho más especial. Además, el ajo, que ahora está en plena temporada, aporta todo su aroma cuando se mezcla con la grasa de la mantequilla, suavizando su intensidad y creando un resultado delicioso.
Una vez preparada, basta con darle forma de cilindro, envolverla bien y conservarla en la parte más fría del frigorífico si la vas a consumir en pocos días, o en el congelador si quieres tenerla siempre lista. Después solo tendrás que cortar las rodajas que necesites en cada momento. Un gesto muy sencillo que puede mejorar infinidad de platos.
Si quieres mantener la forma de cilindro, envuélvela bien en papel film, cerrando los extremos como si fuera un caramelo. Guárdala en el congelador y, cuando la necesites, solo tendrás que cortar una rodaja y volver a guardar el resto.
Otra opción muy práctica es repartir la mezcla en una cubitera de hielo para obtener pequeñas porciones individuales listas para usar. También puedes conservarla en un tarro de cristal esterilizado o en un recipiente hermético de boca ancha, que te permita coger la cantidad necesaria con una cucharilla o un cuchillo sin dificultad.
En la nevera se conserva en perfecto estado durante varias semanas. Si la congelas, mantendrá todo su sabor y aroma entre dos y tres meses, por lo que siempre tendrás a mano una mantequilla aromatizada lista para dar un toque especial a cualquier plato.
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