Rosquitas de canela
Saborear unas rosquitas de canela recién hechas y todavía templaditas es uno de esos placeres que hay que permitirse. Son tiernas, ligeras, en su punto exacto de azúcar y con una profunda caricia de vainilla y canela. El único inconveniente es, que están tan ricas que posiblemente nunca las puedas probar frías.
Esta receta se puede hacer frita en abundante aceite de oliva u horneada. La diferencia de sabor es muy sutil. Fritas absorben el aroma del aceite y resultan ligeramente mas suaves al paladar. Y horneadas, saboreamos con todo su esplendor esta masa de pan dulce. Para está ocasión las he preferido cocinar al horno y así reducir calorías, pero puedo asegurar que están igual de deliciosas.
Un dato que debes tener presente a la hora de ponerte a prepararlas es que la masa necesita unas horas de levado, y sería conveniente comenzar temprano, o bien, dejar lista la masa la noche anterior. El resultado de su sabor y su textura ya te garantizo que merecen y recompensan todo el tiempo que les vayas a dedicar.
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Hola¡,la masa no tiene nada de azucar?