Las albóndigas de ternera son todo un clásico de nuestra gastronomía y en los últimos años este plato tan tradicional se ha ido renovando por las influencias de algunos de nuestros chefs más afamados. Después, cada uno le hemos ido añadiendo nuestras chispas de creatividad y poco a poco estamos consiguiendo que comer en casa sea un auténtico deleite.
En esta ocasión he acompañado a mis albóndigas de ternera con las célebres y picantes piparras vascas o guindillas vascas, consideradas toda una delicatessen. Dicho así, a lo mejor te pueden resultar algo desconocidas pero seguro que su versión encurtida presentada en banderillas o pinchos con anchoa te resultan más familiares.
Encontrar las piparras vascas en los mercados es cada vez más habitual, sobre todo, si vives en el país vasco, donde están consideradas un producto esencial y destacable. Su frescor al morderlas, su textura carnosa, su piel fina y su presencia siempre elegante, hace que cuando cocinas con ellas tus platos destaquen y se vean aún mas vistosos y coloridos.
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