La primera vez que publiqué esta receta de guisantes con chalotas recibí un montón de mensajes. La mayoría, me decíais que por fin, los guisantes os habían quedado verdes, lisos y tiernos, en vez de arrugados y mustios. Por lo que nuevamente la rescato para recordarte los pasos que has de hacer para conseguirlo.
Estas pequeñas perlas verdes siempre tienden a ser cocinadas por más tiempo del que necesitan, de ahí, que pierdan su bonito color y su crujiente textura. El guisante solo necesita 3 o 4 minutos para acariciar el agua y bailar en ella. Después, hay que sumergirlos rápidamente en agua helada para detener la cocción. Una vez los tengas listos, solo tienes que darle un último golpe de calor con otros ingredientes como el jamón, el huevo e incluso salmón, con el que por cierto, se lleva fenomenal.
Las propiedades de esta legumbre, son tan beneficiosas que deberíamos consumirla, al menos, una vez por semana. Nos ayuda a mejorar la circulación sanguínea, y cuida la salud de nuestro corazón. Son ricos en calcio, magnesio y vitamina C. Además mantiene controlados los niveles de glucosa en sangre, y son imprescindibles para la reeducación de intestinos perezosos gracias a su alto contenido en fibra. ¡toda una joya de nuestra madre tierra!
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