patatas griegas
Existen mil razones para preparar estas patatas griegas y todas son buenas. Desde que estamos cocinando un alimento nutritivo con cantidades significativas de fibra, potasio y vitaminas, hasta que es una de las comidas que más entusiasma a los niños y, por supuesto, a los mayores.
Las patatas griegas se cocinan en el horno con una mezcla de zumo de limón, caldo de ave, sal, orégano, pimienta y por supuesto, aceite de oliva. Haciéndolo de esta manera nos evitamos el engorro de tener que freírlas en una sartén y estar pendiente de ellas en todo momento. No solo restamos calorías, sino que evitamos tener que limpiar todas las salpicaduras de grasa en nuestra cocina.
Pero no creas que al usar caldo de ave con zumo de limón el resultado va a ser el de unas patatas húmedas bailando en una salsa. ¡Para nada!, Todos estos deliciosos jugos de los que te hablo se van a evaporar lentamente, no sin antes dejar a todas las patatas bien impregnadas de sus delicados aromas y sabores.
Además, si al morderlas te gusta sentir una fina capa crujiente, solo tienes que encender el grill en los últimos minutos de horneado para lograr ese apetecible exterior dorado y chasqueante. Después… solo te quedará añadir unas divertidas chispas de sal para alegrar y despertar tu paladar.
A estas alturas creo que ya todos sabemos que existen distintas variedades de patatas para cada uso. Ya sea freír, cocer, asar, guisar… cada una tiene su lugar en la cocina.
Reconocer cuál es la mejor según la técnica culinaria que se utilice es uno de los grandes aciertos para no fallar con una receta.
La mas versátil sin duda es la monalisa. Tienen la capacidad de absorber muy poco aceite cuando las freímos, aguantan muy dignamente el hervor del agua al cocerlas, y obtienes una excelente textura cuando las sometes a las altas temperaturas del horno para asarla. Por lo que si te decides con ésta variedad obtendrás un buenísimo resultado.
Pero si deseas posicionar a estas patatas griegas en el podium de los ganadores, entonces, mi recomendación es que utilices la kennebec. A esta variedad pertenecen las patatas con indicación geográfica protegida como la patata de Galicia. Son las mejores para hacerlas al horno ya que absorben con bondad todos los jugos.
La piel es muy fina, de color amarillenta cuando se lava y con un aspecto ligeramente moteado por fuera. Su pulpa es de color blanco. Tiene un sabor bastante fuerte e intenso que a muchos les trae a la memoria el sabor de la nuez.
Si decides hacer esta receta, toma una foto y etiquétala con el hashtag #gastroamantes. ¡Me encantará ver tus creaciones en Instagram y Facebook !
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