Esta receta de tarta de hojaldre de frambuesas en mi casa está asignada a una persona muy importante de mi vida. Ella es, mi sobrina Selena. Fue la primera en llegar a la familia. Rubia, con dos preciosos ojos azules y una sonrisa eterna, que hoy, 24 años después, mantiene intacta y con la misma frescura.
Selena, desde pequeña ha sentido adoración por esta aromática fruta silvestre de textura aterciopelada y sabor agridulce. Y por supuesto, ésta es su tarta favorita. Le encanta el contraste crujiente del hojaldre delicado con la cremosidad de la suave crema pastelera y el toque insustituible de este jugoso fruto.
Un postre que se puede hacer tanto en forma de tarta grande u optar por su versión mini y presumir de presentar todo un pequeño ejercito de pastelitos alineados donde la frambuesa es sin duda la protagonista.
Esta tarta no tiene mucha complicación pero conocer una serie de trucos te va a venir genial para encontrar el equilibrio entre lo dulce, lo ácido y lo cremoso que esta tarta de frambuesas necesita.
La masa de hojaldre puedes comprarla fresca o bien congelada. Da muy buen resultado y quedan perfectas. Eso sí, cuando vayas a cortarla procura que la masa esté firme, sobre todo si vives en una zona calurosa. Así que, lo mejor es introducirla veinte minutos en el congelador para que los círculos queden impecablemente redonditos.
La crema pastelera es mejor prepararla el día anterior para que este completamente fría. Observarás que recién terminada es una crema suave y aterciopelada que cuando enfría, compacta y adquiere una textura excesivamente firme. No te preocupes. Cuando vayas a rellenar tu tarta de frambuesa coge de nuevo las varillas y bate hasta recuperar su aspecto cremosos y uniforme.
Para montar estas pequeñas mini tartas de frambuesas, los mejor es utilizar una manga pastelera para distribuir correctamente la crema.
Básicamente es una bolsa de tela o plástico desechable resistente en forma de cono, que se rellena de crema, nata o frosting y se utiliza para decorar tartas, galletas, bizcochos, o, rellenar pasteles, canutillos y bollitos.
A la manga pastelera se le puede poner en la punta diversas boquillas para realizar distintas decoraciones, dependiendo de lo que vayamos hacer. En el caso de nuestra tarta de frambuesas no es necesario utilizar ninguna.
Puedes hacerlo de dos maneras.
1.- Técnica del vaso alto Introduce el pico de la manga pastelera en el fondo de un vaso alto. Con la parte de la bolsa que sobresale rodea todo el contorno del vaso para fijarla y deja una apertura para poder introducir el alimento.
2.- Técnica de la mano Abre la bolsa. Dibuja con tu mano izquierda una C y acomoda la manga doblando la parte más ancha de la bolsa hacia los lados de tu mano. Abre más el hueco para que te sea mas fácil introducir la crema con la espátula. Cuando la retires, junta los dedos hacia el centro para retirar todo el contenido al levantarla o apoya la espátula sobre tu mano y arrastra.
Para hacer estas tartas de hojaldre con frambuesas es necesario tener cierta habilidad con la manga pastelera, aunque tampoco demasiada. Si nunca has usado una, presta atención a estos sencillos pasos que te servirán de guía para crear una capa perfecta de crema en tus pastelitos.
Pequeños trucos, que si los tienes en cuentas nada podrá superar el resultado final de estas pequeñas tartas de hojaldre con frambuesas.
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