En casa nos encanta los callos con garbanzos y el día que decido prepararlos es como una gran fiesta. Mi marido y mi hijo no dejan de dar paseos a la cocina para ver cómo evoluciona y cuánto queda para poder sentarnos a la mesa. Es tanta la pasión que tenemos por ellos que antes del mediodía ya han puesto la mesa y colocado un buen pan candeal en el centro con una jarra de barro llena de un buen vino fresco.
Esta receta de callos con garbanzos ha viajado por mi familia desde hace décadas. Mi abuela, mi madre, mis hermanos, todos, somos absolutamente fieles a la hora de elaborarlos. Así que guárdala en un buen lugar dentro de tu recetario para que siga viajando y deleitando también a tu familia.
Para conseguir que te salga un plato de concurso debes asegurarte que los callos sean de calidad. Lo mejor es comprarlos en un sitio de confianza y observar que estén bien limpios, firmes y sobre todo blancos, sin manchas marrones. Los más apreciados son los de vaca ya que tienen una consistencia más gelatinosa que los de ternera o los de cordero, y esto hace que la salsa nos quede con la textura perfecta.
Los garbanzos también son un producto importante así que procura que tengan un tamaño mediano. Los castellanos son ideales; cremosos, tiernos y tienen la virtud de absorber los sabores de los ingredientes que lo acompañan.
¿Quieres que te la prepare y te la enviemos a tu casa? Si vives en Madrid, contacta conmigo a través de info@gastroamantes.com y te doy todos los detalles.
La sepia es un claro ejemplo de que el mar también tiene productos de temporada.…
Hay pocas verduras que marquen tanto el calendario como el espárrago verde. Basta con que…
La brandada de cabracho es una de esas recetas que triunfan sin hacer ruido: sencilla,…
El cabracho es un pescado semigraso y de agua salada que dependiendo de la temporada…
Las torrijas son uno de esos dulces tradicionales que admiten mil versiones, desde las más…
Si hay un dulce que nos transporta directamente a la Semana Santa, a la tradición…