Alcachofas estofadas

WHAT'S SPECIAL

Un manjar vegetal cocinado lentamente para ofrecerte su fascinante sabor de la forma más natural.

Seguimos en temporada de la verde, redonda y compacta alcachofa, una de las verduras favoritas de mi madre. No hay semana en que no la incluya de una manera u otra en sus platos. En crema, fritas, confitadas, rellenas, y por supuesto sus predilectas: alcachofas estofadas.

Recuerdo que de pequeños a mis hermanos y a mí no nos hacían mucha gracia. Pero con el tiempo y las maravillosas habilidades de nuestra madre en la cocina a la hora de trabajar este producto, hemos aprendido a apreciarlas hasta tal punto, que al día de hoy ocupan un lugar privilegiado dentro de nuestra dieta.

Son saludables, depurativas, diuréticas, generosas en fibra, calcio y fósforo. A la hora de comprarlas asegúrate de que sus hojas están verdes, sin arañazos y bien apretadas para beneficiarte de todas sus propiedades. Su sabor está lleno de interesantes matices entre los que destaca una pincelada amarga y su regusto dulzón al final, y ésta es sin duda una de las notas que a todo buen amante de esta verdura, considerada el oro verde de nuestra tierra, le apasiona.

La alcachofa admite multitud de preparaciones e ingredientes que engrandecen aún más su delicado sabor. Comer sus primeros pétalos con los dedos y deslizarlos suavemente entre los dientes para extraer toda su suave carne, es una sabrosa experiencia que no te debes perder.

Como tampoco debes perderte esta forma de prepararlas para conseguir unas tiernas y excelentes alcachofas estofadas. El término estofar es una técnica de cocción que nuestras madres, sobre todo nuestras abuelas, utilizaban con asiduidad y que consiste en cocinar en un recipiente cerrado, lenta y prolongadamente un alimento ligeramente sumergido en sus propios jugos o caldos para aportar aún más aroma e intensidad. Un método nada complicado que realza aún más el gusto y la textura de este manjar vegetal.

Alcachofas estofadas

Alcachofas estofadas
Raciones 4 personas
Tiempo de preparación 35 min

Ingredientes

  • 8 alcachofas
  • 1 cebolla
  • 2 dientes ajo
  • 200 g tocino en tiras
  • 1 cda harina
  • 1/2 vaso vino blanco
  • 1 vaso agua de remojo de las alcachofas
  • 1 limón
  • perejil
  • tomillo fresco o seco
  • romero fresco o seco
  • sal
  • pimienta
  • 4 cdas aceite de oliva

Elaboración paso a paso

  • Llena de agua ¾ partes de un recipiente. Sumerge un puñado de perejil junto al limón exprimido dejándolo después introducido en el agua.
    Corta parte del tallo de las alcachofas y resérvalo. Retira únicamente las primeras hojas de las alcachofas, córtalas en cuatro y sumérgelas en el agua para evitar que se oxiden y pierdan su bonito color mientras preparas el resto de la receta.
  • Calienta el aceite de oliva en una cazuela. Trocea en pequeños dados los ajos y la cebolla y rehoga suavemente hasta que empiecen a estar brillantes.
    Recorta todos los bordes del tallo de las alcachofas que tenías reservados e incorpora a la cazuela, cocina todo junto removiendo ocasionalmente durante un par de minutos.
  • Agrega el tocino, una cucharada de harina, el perejil fresco, el tomillo, el romero y fríe todo junto durante 1 o 2 minutos sin dejar de revolver.
  • Vierte el vino y de nuevo remueve. Deja que comience a hervir para liberar el alcohol.
  • Ahora agrega un vaso del agua donde han estado en remojo las alcachofas. Deja que vuelva a coger temperatura, después cierra con una tapadera y cocina durante 40-45 minutos a fuego medio.
  • Presenta tus alcachofas estofadas con un cordón de aceite de oliva y decora con unas finas rodajas de limón.

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