Como dice el gran nutricionista y gastrónomo Miguel Ángel Almodóvar, si algo ha traído esta cuarentena es que estamos comiendo más legumbres que nunca y eso es algo muy, muy bueno.
Tanto los garbanzos, como las lentejas o judías blancas, rojas o negras son un alimento altamente nutritivo que no debe faltar nunca en nuestro menú semanal. Cocinar con ellas puede ser toda una relación de amor, ya que según vas añadiendo ingredientes vas descubriendo todo la variedad de sabores que pueden ofrecerte. Porque si algo debemos saber es que no solo de chorizo, morcilla y tocino viven las legumbres, ¿verdad?. Podemos hacer tantas recetas sin necesidad de utilizar estos ingredientes que se me agolpan las ideas en la cabeza y hasta me aturullo.
De vez en cuando está muy bien comerlas con todos estos calóricos productos. Pero debido al confinamiento al que estamos sometidos gran parte del planeta, que nos ha hecho reducir el movimiento corporal, el ejercicio, y por lo tanto la quema de calorías. Debemos tener presente platos elaborados con legumbres, que nos aporten pocas calorías y seguir así beneficiándonos de todas sus maravillosas propiedades.
Así que, hoy voy a dedicar este espacio al oro de nuestros cultivos, el redondito, cremoso y súper versátil garbanzo. Él va a ser la estrella indiscutible de todos estos saludables, originales y sabrosos platos.
Antes de preparar estas recetas te aconsejo visites la web de garbanzos Daganzo. Una empresa familiar que se ha dedicado desde hace varias generaciones a la agricultura en Daganzo de Arriba en Madrid. Ellos cosechan las tres variedades sin uso de herbicidas y rescatando la tradición de rotar cultivos teniendo siempre presente el respeto al medio ambiente:
Godines, que son garbanzos pequeñines tipo pedrosillano.
Castellano extra, de tamaño mediano grande, muy popular por su cremosa textura.
Los garbanzos que llaman “Madrid” también tipo pedrosillano pero más morenos y de calibre algo superior.
Nosotros consumimos desde hace años todas sus variedades de garbanzos y nos encantan. Su sabor nos resulta mucho más intenso y su textura más tierna e increíblemente cremosa. Además, tienen la gran virtud de absorber todos los sabores de los ingredientes que lo acompañan, y esto hace que estemos perdidamente enamorados de ellos.
Cuando los compro suelo hacer el pedido para todos mis amigos, familiares y vecinos. De esta manera, el importe del mensajero sale mucho más rentable que si solo lo haces para ti. Así que, habla con tus vecinos y tu gente más cercana para ofrecerles la oportunidad de probarlos. Después llámales, porque a un golpe de teléfono te los llevan a tu domicilio.
Todas estas recetas que vas a ver ahora se elaboran con garbanzos ya cocidos. Lo mejor, es que los prepares tu en casa para garantizarte el máximo sabor y las mejores propiedades.
La noche anterior pon a remojo los medio kilo de garbanzos en agua caliente.
Por la mañana retira el agua y ponlos en el cuerpo de tu olla rápida cubiertos tres dedos por encima de agua caliente. Incorpora una cebolla entera, 3 dientes de ajo y una hoja de laurel.
Cierra con la tapadera y una vez suban las anillas baja la intensidad el fuego y mantén a fuego bajo 8 minutos más.
Calienta dos cucharadas de aceite en una sartén y rehoga a fuego suave la cebolla con el ajo. Cuando comiencen a estar blanditos y brillantes vuelca las semillas de comino junto a las de sésamo, las espinacas y cocina revolviendo para que desprendan sus deliciosos aromas durante un par de minutos.
En un bol aplasta con un tenedor los garbanzos dejando algunos enteros, añade el cebollino, el perejil, el huevo batido y salpimienta al gusto.
Combina la mezcla de la cebolla, con los garbanzos e incorpora el pan rallado y el queso feta desmigado. Mezcla hasta conseguir una masa y divide en porciones.
Cubre muy ligeramente el fondo de una sartén con aceite de oliva y fríe cada una de ellas durante 3 o 4 minutos por cada lado o hasta que estén doradas y crujientes..
Precalentar el horno a 180º y hornear 30 minutosminutos
Tiempo Total 35 minutosminutos
Servings 4
Ingredientes
150ggarbanzos castellanoscocidos
½cebolla rojalaminada
especias al gustocúrcuma, ajo en polvo, pimentón dulce, pimienta blanca y cebolla en polvo
aceite de olivaen spray
sal
Instrucciones
Extiende los garbanzos junto a la cebolla roja laminada sobre una fuente de horno cubierta con papel vegetal, sazona la gusto y pulveriza sobre ellos aceite de oliva.
En un recipiente integra todas las especias y ponlas en un colador de malla fina. Golpea suavemente esta deliciosa y aromática mezcla para que caiga una fina lluvia sobre ellos.
Introduce la fuente en el horno a 180º durante 25-30 minutos.
En una sartén caliente el aceite de oliva y saltea unos durante 4-5 minutos el pimiento rojo cortado en aros, la cebolla cortada en tiras y los dientes de ajo picaditos.
Agrega el eneldo y remueve para integrar hasta que comiences a respirar su suave aroma.
Incorpora los garbanzos, salpimienta al gusto y cocina todo junto unos 8-10 minutos más. En el último minuto desmiga el queso roquefort para que derrita lentamente y decora con unas tiras de pimiento rojo.
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Como es posible saber tanto de garbanzos!!!! Alucino
:))))) Gracias por esa sonrisa que me has arrancado, Paloma!!!