Con la llegada del otoño las manzanas empiezan a hacer su aparición en todas su variedades, tonalidades y sabores. Desde la clásica Golden, Fuji, Royal, las más dulces, a las que son un poco menos dulces y denotan un punto agradable de acidez como son: la Granny Smith o la Reineta. Esta última, la más utilizada en todo tipo de postres o, para hacer asadas gracias a su exquisito equilibrio de sabor y textura.
¿Dónde se cultiva la manzana Reineta?
Aunque no es la más famosa del mercado, sí es de las pocas manzanas que puede convertir tus tartas, mermeladas, postres y guarniciones en auténticas delicatessen.
Si quieres saber cuáles son las mejores, presta atención a su etiquetado ya que las más top se cultivan en Castilla y León y Aragón.
Ambas tienen su propia marca de garantía, Manzana Reineta del Bierzo en León, que además goza de una DOP y Manzana Reineta del Valle de las Calderechas en Burgos.
¿Cómo identificar una manzana Reineta?
Las vas a reconocer rápidamente por su forma redondita y achatada. Suelen ser asimétricas con una piel verdosa o amarilla con motas que se vuelve amarillo intenso al madurar. Si ves que alguna presenta una zona en rojo/bronce difuminado, es señal inequívoca de haber recibido los cálidos rayos del sol.
Al morderla su textura cruje y en boca se siente un poco harinosa.
Según va madurando su sabor se siente más dulce y menos ácido.
Una manzana al día mantiene al doctor en la lejanía
Una de las frutas más completas es la manzana. Su bajo aporte calórico hace que sea la elegida para dietas de control de peso. Son ricas en antioxidantes, agua (85%) fibra, minerales como el potasio, fósforo, calcio, hierro y magnesio, y vitaminas como la C, E, B1, B2, y B6
Mejor con piel
Sin duda lo mejor es comerlas con piel, ya que es ahí donde se concentra una parte importante de vitamina c, vitamina K, calcio, potasio y fibra. Eso sí, asegúrate de limpiarlas muy bien para eliminar todo resto de ceras abrillantadores, gérmenes etc…
Conservación
La manzana es una fruta climatérica, es decir, que sigue madurando una vez que ha sido recolectada. Lo mejor es que la mantengas en un lugar fresco y lejos de otras frutas ya que emite un gas llamado etileno que hace que las frutas que están cerca maduren con mucha más rapidez.
Lava muy bien las manzanas y los membrillos. Córtalos en dados y los corazones introdúcelos en una bolsa de tela como la que sueles utilizar para las legumbres. Ponlo todo en una cazuela junto con el azúcar y el zumo de limón. Revuelve, cubre con una tapadera y deja macerar toda la noche.
A la mañana siguiente verás que se ha cubierto de un delicioso almíbar. Pon a cocer a fuego medio y remueve de vez en cuando al menos durante dos o tres horas.
Retira la bolsa de tela con los corazones de las frutas y pasa el resultado por una batidora. Vierte en moldes para que enfríe y después a la nevera hasta que esté completamente sólido.
Cubre el fondo de una sartén con aceite de oliva y rehoga suavemente la cebolla laminada. Cuando comience a brillar y ablandarse añade la manzana cortada en pequeños dados. Cocina todo junto durante 3-4 minutos. Vierte el brandy. Sube la intensidad del fuego y sigue removiendo para que evapore la fuerza del alcohol.
Retira la piel a la morcilla y añade la carne a la sartén. Fríelo todo junto hasta que empiece a chisporrotear. Deja enfriar antes de rellenar las obleas.
Una vez rellenas, ciérralas, disponlas en una fuente y hornea a 180º hasta que estén doradas.
Combina la leche con el agua en una cazuela y pon a cocer las manzanas junto a la patata cortada en pequeños dados. Cuando esté listo, reserva el líquido y pasa el resultado por un prensador o un pasapuré.
Añade la mantequilla, el jugo de limón, un poco de sal, nuez moscada, pimienta y con unas varillas mezcla con energía hasta obtener la textura deseada. Si te gusta una salsa más ligera puedes añadirle líquido de la cocción.
En una sartén con un poco de aceite cocina la manzana y el pimiento rojo cortado en dados hasta que comience ablandarse. Añade el beicon y cuando este bien frito vierte los huevos batidos. Sazona al gusto, revuelve, cuaja y enrolla.
En un bol añade las dos cucharadas de agua, la manzana Reineta cortada en pequeños dados, el azúcar blanca y canela al gusto. Cubre con papel film e introduce en el microondas durante 10-12 minutos o hasta conseguir la textura deseada.
Presenta la compota de manzana Reineta con tu arroz con leche.
Pon a calentar la leche en un cazuela con la rama de canela, la vaina de vainilla y la piel de limón sin la parte blanca. Cuando comience a hervir retira del fuego.
En un recipiente bate durante 2-3 minutos las yemas de huevo con el azúcar y el almidón de maíz. Incorpora poco a poco el resultado en la leche removiendo constantemente con unas varillas al menos durante 5 minutos hasta conseguir la textura de unas natillas. Recuerda que según enfríe espesará.
Limpia las manzanas, hazles un corte y ponlas en una fuente. Mezcla el agua con el brandy y el azúcar y vierte el resultado sobre las manzanas. Introduce en el horno precalentado a 160º durante 50-60 minutos dependiendo del tamaño de las manzanas.
Deja templar, rellena con las natillas y un buen cordón de caramelo.