Dicen que comer una manzana al día aleja al médico de tu vida, pero nadie dice que esa manzana no pueda ser abrazada y horneada junto a otros ingredientes, ¿verdad?. Así que hoy, podemos tomar sin remordimientos estos crujientes hojaldres de manzana verde con canela y jengibre rebosantes de sabor.
En casa cuando tenemos un ataque por comer dulce y rico los hago pequeñitos para darnos el capricho de media mañana o media tarde. Si embargo, si vienen mis amigas los preparo de mayor tamaño y los sirvo templados con helado de vainilla. De cualquier manera es un postre que siempre te va apetecer.
La mejor manera de disfrutar de ellos y sentir todas sus capas crujientes es cuando aún están calientes, ya que el paso de las horas tiende a hacer desaparecer ese crunch maravillo que todos buscamos.
Si queremos alargar su textura por más tiempo debemos conservarlos en una bolsa de papel donde puedan respirar y nunca en bolsas de plástico o recipientes herméticos, ya que se condensaría más rápidamente la humedad que poco a poco van desprendiendo de su interior y perderían toda su magia.
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