Mi experiencia como aspirante a concursante en MasterChef 4

Es duro confesar después de haberte presentado al concurso más aclamado de la televisión, que nunca he sido capaz de ver una edición completa de principio a fin.  Quizás, porque mi pasión por cocinar va mucho más allá. No concibo la presión, ni las prisas, ni las competencias, por mucho concurso que sea. Cocinar es una hermosa transmisión de amor y una de las mejores maneras de atarnos a nuestro pasado, nuestra herencia, y nuestros recuerdos y como tal, debe vivirse y sentirse.

Eso sí, es sin lugar a dudas uno de los mejores programas de entretenimiento que tenemos ahora mismo en pantalla. Un formato realmente increíble, ¡un auténtico show! que cada semana mantiene expectante a un público que espera ver cómo Samantha, Pepe y Jordi aprietan las tuercas y llevan al límite a los 15 aspirantes.

A muchos, está claro que les apasiona, de ahí los millones de seguidores que enloquecen con el programa. Y aunque personalmente no me gusta ver a los candidatos corriendo de un sitio para otro, como si no existiera un mañana. Es cierto que es una gran oportunidad profesional para todos los que tienen la ‘suerte’ de ser elegidos.

Pero aún así, y opinando de esta manera sobre el programa, decidí apuntarme a esta cuarta edición empujada por mi amiga Sandra y apoyada incondicionalmente por mi marido. Porque si algo tenía claro es que si era seleccionada, mi mundo iba a cambiar. Así que, sin pensarlo dos veces me puse a ver como loca ediciones anteriores, y a preguntar a mis herman@s y sobrin@s, que ellos sí habían visto MasterChef, me contarán rápidamente a qué me iba a enfrentar.

Y sin la más mínima esperanza, rellené el primer cuestionario. Y voilá….. ¡sorpresa! Pasadas unas semanas recibía un respetuoso correo dándome la bienvenida como aspirante a la 4º Edición de MasterChef.  A pesar de la alegría, seguía incrédula, ya que mis 25 años dedicados al mundo audiovisual me hacían sospechar que algo podría ir mal.

El segundo paso al que me enfrentaba, era responder a un extenso cuestionario de mis habilidades y conocimientos culinarios. Así como algunos datos personales que desvelaran mi carácter y mi vida familiar. Y una vez más pulse: ‘enviar’. ¡Y de repente!. Un nuevo y cariñoso correo felicitándome y abriéndome el camino hacia la tercera selección como aspirante a este concurso, al que poco a poco iba tomando cariño.

En ésta tercera prueba, debía grabarme un video cocinando un plato, y otro video contestando preguntas sobre el por qué quería entrar a formar parte del concurso. Y para no extenderme en estos puntos os muestro mi receta de rodaballo al chocolate que cocine para ellos:

A partir de aquí, ya empecé a soñar sin parar y sentía que quizás la suerte podría acompañarme. Soñaba que el jurado sabría valorar mi pasión, mi amor y mis platos cocinados desde el corazón y no valorarían solo una historia personal para ofrecer y conmover al gran público.

Mis grandes amigas Paz y Verónica, la mexicana, me acompañaban en este sueño. Juntas dibujábamos en nuestros desayunos un maravilloso mundo en el que yo era elegida como concursante. Su apoyo, sus risas y  sus palabras fueron realmente inspiradoras y llenas de una indescriptible emoción que nos llevó juntas a pasar momentos verdaderamente increíbles.

Así que, cuando recibí un nuevo correo citándome a una cuarta prueba presencial en los Jardines de Infantería de Toledo donde debía llevar una receta para emplatar, que me haría merecedora, o no, de la ansiada cuchara, mis amigas y yo nos volvimos locas de contentas. Mi hijo orgulloso lo contaba en la escuela y mi marido como gran guardián de nuestras vidas, observaba cauteloso pero confiado de que llegaría hasta el final.

MasterChef 4

Y sin más, me puse a buscar recetas que pudieran impactar al jurado por su elaboración, sabor y presentación. Busque y rebusqué entre mis notas, pedí consejo a mi madre, (nadie como una madre para guiar los pasos de una hija)y juntas dimos por aprobado presentar un jugosísimo y sabrosísimo rabo de toro. Ya lo había cocinado en otras ocasiones pero quise innovar, profundizar y darle otra dimensión al plato.  Lo preparé hasta en ¡4 ocasiones! hasta dar con lo que a mi entender era la perfección.

Cuando estuvo listo organicé una cena y como no podía ser de otra manera mis invitados estelares fueron la entusiasta de mi amiga Paz con su querido José y mi sabía amiga y consejera, Verónica, con su amado Paco. Ellos, junto a mí gran marido y compañero de vida, fueron el primer jurado no oficial de este plato.

¿Qué dijeron al probarlo?. Textura perfecta, sabor profundo y denso que contrastaba con la frescura del coulis de frambuesa, y un acertado pan candeal que aportaba un chasqueante toque crujiente…. Es cierto, que son amigos, y muy queridos, pero también fueron críticos a la hora de indicarme que debía retirar unas patatas al vapor que no les llegó a convencer y que yo obedientemente retiré de la presentación.

Y esa noche, entre risas y vino, organizamos la salida a Toledo, ya que ellas serían las campanillas que darían música al gran día.

MasterChef 4

Y así fue, llegó el ansiado momento. A las seis de la mañana se presentaban en mi casa como dos estrellas relucientes que me acompañarían a un momento realmente importante. Aún con el cielo oscuro me despedía de mi marido, que con su abrazo me dio la fuerza que necesitaba. Y felices y contentas tomamos rumbo a Toledo. Las risas del camino fueron reconfortantes, me dieron aún más seguridad y comentamos que pasara lo que pasara, todos los previos a ese momento habían valido la pena. Nos habían unido todavía más, y en eso ya éramos ganadoras las tres.

Después de una larga espera, rodeada de 399 personas y vestida de abrigo rojo pasión comenzamos a pasar.

MasterChef 4

A los pocos minutos caía sobre nosotros el diluvio universal, pero la organización insistía en grabarlo en el exterior porque que era donde tenían todo el dispositivo montado, y todos los allí presentes esperamos pacientemente más de dos horas. Una vez que la lluvia nos dio una tregua ocupamos nuestros puestos en la mesa. Y justo en el momento de emplatar de nuevo volvió a llover. ¡¡¡Horror!!!.  Entonces, las mentes pensantes de Shine Iberia decidieron que cada candidato pidiera ayuda a uno de sus acompañantes para que le cubriera con un paraguas mientras montaba el plato. ¡¡Hello!!…. ¿En serio?. Me preguntaba a mí misma mirando a mis amigas con cara de asombro. Este momento, y debéis creerme, fue realmente espantoso, por no definirlo como ¡terrible!.

Y sin más, mi amiga Paz, animosa y llena de energía fue la encargada de resguardarme de la lluvia, mientras Verónica la fotógrafa oficial de nuestras vidas inmortalizaba el momento. ¡Qué lástima tanto esfuerzo!, porque la lluvia y el frío iba a deslucir, ¡y mucho! los platos de todos los que estábamos allí.

MasterChef 4

¡¡Y llego el momento!!, uno de los 40 culinarios de la Escuela de Hostelería de Toledo encargados de supervisar y probar los platos, se puso frente a mí con su libreta y me extendió su mano.

MasterChef 4

Le expliqué brevemente como cocine mi receta y le conté el significado de su emplatado:

Sobre una crujiente cama de pan candeal que simboliza la arena del ruedoreposa el rabo de toro con su salsa cuidadosamente trabajada. Los dos cebollinos clavados en él como si fueran las banderillas se erguían firmes y orgullosas. Y para rematar la faena, de la carne hacia el plato salía un cordón de coulis de frambuesa que representaba la sangre del toro, aportando un increíble toque de frescor. Como toque final 3 tiras de pimiento en rojo y amarillo asados al humo aludiendo a la bandera de nuestro país, daban por terminado la presentación de este plato que a mí humilde entender era realmente seductor y atrayente.

Si queréis ver la receta completa puedes pinchar aquí.

MasterChef 4

Y lo probó, muy, muy frío, pero lo probó. Me miró, apuntó y se marchó.

MasterChef 4

Llegado este momento ya sabia que mi plato no estaría entre los ganadores. ¿Por qué lo sabía? Primero, porque llevo haciendo televisión 20 años y sé que todo tiene que estar meticulosamente estudiado. Y luego, porque por deformación profesional te das cuenta de muchas cosas.  Pero aquí lo dejo, ya que no deseo romper  las esperanzas de los próximos candidatos.

Después, mientras, el jurado ‘deliberaba la gran decisión’,  salió el sol, quizás por eso de apaciguar los nervios de mas de uno. Y en ese espacio de tiempo, mis amigas y yo compartíamos confidencias de lo visto e inmortalizamos nuestra visita en el que sería mi último paseo por el reino de MasterChef.

MasterChef 4

Y así fue…. a las dos horas y con el show que caracteriza al programa, se repartieron las cucharas. Muchos corazones rotos, muchas desilusiones, pero también muchas alegrías y sueños reforzados.

Nosotras volvimos a casa, y lejos de regresar en silencio, lo hicimos con alegría y planeando nuestra siguiente aventura ¿Cuál? Muy pronto lo sabréis.

El programa ya está en pantalla y los candidatos luchan porque MasterChef cambie sus vidas. ¡Suerte a todos!

¿Qué te ha parecido mi experiencia en MasterChef 4?

¿Quieres que te la prepare y te la enviemos a tu casa? Si vives en Madrid, contacta conmigo a través de info@gastroamantes.com y te doy todos los detalles.

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